El uso  inapropiado de antibióticos ha representado un riesgo enorme para la salud, sobre todo el desperdicio económico en servicios de salud, incrementando así la resistencia bacteriana que a su vez incrementan de la misma manera la mortalidad por enfermedades infecciosas.  Se estima que globalmente la mitad de antibióticos que se prescriben, se consumen de forma inadecuada. Las bacterias han adquirido con el tiempo resistencia a un elevado número de antibióticos, agotando las alternativas terapéuticas intra y extrahospitalaria, lo que ha generado un grave problema de salud pública y una alerta mundial en el caso de la OMS ya que los tratamientos habituales a enfermedades de carácter comunitario como las de transmisión sexual, las del tracto urinario, tuberculosis y otras infecciones respiratorias, se vuelven ineficaces y aumenta el riesgo de transmisión a otras personas incrementando el riesgo de propagación de enfermedades junto con la aparición de formas graves de enfermedades y de muerte.

Antecedentes 

Desde la década de los 80, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha promovido el uso racional de medicamentos y ha recomendado que este aspecto sea integrado en las políticas nacionales de salud para todos los países. 

Uso de antibióticos en México

Es complicado obtener datos precisos de la prescripción inadecuada, se considera que más de la mitad (al menos de las prescripciones de antibióticos en el mundo) son innecesarias. La representación del consumo de antimicrobianos en México se acerca anualmente a los 960 millones de dólares. En cuanto a la prescripcion de antibioticos en relación con infecciones respiratorias agudas, gastrointestinales/diarreicas se documentó sobre el uso de medicamentos en México y se encontró en la décadas de los 80 y 90 que del 60% al 80% de los pacientes con IRAS/EDAS recibían antibióticos en servicios primarios de salud y privados cuando su uso sólo se justificaba en tan solo 10 al 15% de los casos.  Y cabe resaltar que en escenarios como profilaxis quirúrgica y duración de tratamientos han promovido un importante impacto problemático al uso inadecuado de resistencias bacterianas. Del mismo modo, se han analizados otros factores externos los cuales afecta el uso inadecuado de la prescripcion de antibioticos, entre ellos se encuentra la educación médica pregrado y posgrado, patrones incorrectos institucionalizados incorrectos, y la falta de adherencia al tratamiento prescrito.  

De acuerdo a la NOM-045 (Norma Oficial Mexicana) de infecciones nosocomiales y lineamientos a considerar para seleccionar un antibiótico se deben tomar distintos aspectos en los cuales se incluye; administrar el antibiótico en lo posible después de un antibiograma. Se deberían evaluar otros aspectos como lo son las posibles reacciones adversas, sitio de infección, evidencia de eficacia y por último el régimen menos costoso.

Lo que representa el costo por la resistencia antimicrobiana (RAM)  para la economía es alarmante. Además de muerte y discapacidad, la prolongación de las enfermedades se traduce en estancias hospitalarias mucho más largas, la necesidad de medicamentos más  costosos y dificultades financieras para las personas afectadas sin contar con el problema de acceso a antibióticos de algunos países.

Actualidad

En el año 2020 la RAM se vio potenciada y agravada por la pandemia de la COVID-19, dado que los pacientes reciben más antibióticos que antes y por períodos más prolongados; las sobreinfecciones y co-infecciones con el virus SARS-CoV-2, han llevado a usar antibióticos de mucho más alto/amplio espectro, que no solamente presionan la selección de bacterias resistentes, sino que además tienen efectos tóxicos y se suma todo esto problemas de acceso por la alta demanda. Además de informar a los pacientes sobre cómo tomar los antibióticos correctamente, se debe informar sobre la resistencia a estos fármacos y los peligros de su uso indebido. También es importante evitar la automedicación, consiguiendo o utilizando los antibióticos que le hayan sobrado a usted u otros.

Para combatir la automedicación, además de informar a la población de los riesgos relacionados con los efectos secundarios de los medicamentos, en muchos países, incluido México, se ha reglamentado la necesidad de una receta médica para poder surtir antibióticos en una farmacia. Pese a ello, el uso inadecuado y excesivo de antimicrobianos, en particular los antibióticos (específicamente destinados a combatir bacterias), continúa siendo común. La falsa percepción de que recibir un antibiótico es signo de calidad del tratamiento ofrecido en la consulta médica –para los médicos por lo general es más sencillo y consume menos tiempo escribir una receta con antibióticos que explicar al paciente por qué no los necesita– ha sido un factor relacionado con la resistencia antimicrobiana.

Con respecto al ámbito hospitalario, se ha hecho énfasis en el control y vigilancia de infecciones nosocomiales, donde destaca la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica (RHOVE, que desde 1997 recaba información sobre resistencia bacteriana de más de 170 hospitales), y la vigilancia de la prescripción de antibióticos. Además, numerosos hospitales participan en redes para vigilar la resistencia bacteriana, como la Red Mexicana para el Estudio de la Resistencia Bacteriana, y los programas internacionales SENTRY y RESIST. No obstante, en un estudio se concluye que el control de calidad en los laboratorios hospitalarios, así como la calidad de los programas de vigilancia de uso de antibióticos, es muy variable. Por parte del desarrollo e implementación de estrategias orientadas a racionalizar el uso de los medicamentos no es fácil. Algunas de las barreras son: complejidad en la regulación del sector privado; otras prioridades nacionales, como el acceso a medicamentos en el sector público; falta de recursos para instrumentar intervenciones complejas intersectoriales; intereses económicos del sector farmacéutico, e intereses gremiales.

En conclusión, existen recomendaciones claras en el plano internacional para lograr un mejor uso de los antibióticos. En México, es prioritario que las políticas farmacéuticas y de salud aborden el problema, con el fin de mejorar la calidad de atención, contener la resistencia bacteriana y disminuir el gasto público y privado en salud. Es importante incrementar y mantener las medidas para combatir estas prácticas inadecuadas que pueden condicionar la aparición de bacterias multirresistentes con consecuencias en la eficiencia de los tratamientos e incremento en los costos de atención.

  1. Motivos de la prescripción inadecuada de antibióticos en un hospital pediátrico de alta complejidad – Silvina Ruvinsky et al. Rev Panam Salud Publica 30(6), 2011
  2. Uso de antibióticos en México: revisión de problemas y políticas – Anahí Dreser, MD et al. salud pública de méxico / vol. 50, suplemento 4 de 2008
  3.  Uso de antibióticos en México: revisión de problemas y políticas – Anahí Dreser, MD et al. salud pública de méxico / vol. 50, suplemento 4 de 2008
  4. SENTRY Antimicrobial Surveillance Program Report: Latin American and Brazilian Results for 1997 through 2001 – Helio S. Sader et al. Division of Infectious Diseases, Federal University of Sao Paulo